
Analizando las posiciones políticas en relación al Banco Central de Reserva, más importante que los discursos es ver lo que ha sucedido en la realidad. ¿Cómo han sido en el Perú las relaciones del fujimorismo y de las izquierdas con el BCR?
Empezaré por lo más cercano. A inicios de octubre del 2021, siendo yo ministro de economía y con el respaldo del presidente Castillo y la premier Mirtha Vásquez (hoy electa senadora), ratificamos a Julio Velarde por 5 años en la presidencia del BCR. En la segunda vuelta de las elecciones del 2021 y en los primeros meses de gobierno, ratificamos la necesidad de respetar la autonomía del banco central y mantener la inflación controlada. Eso no depende sólo de la presidencia del BCR si no legalmente de su directorio, compuesto además por tres miembros nombrados por el congreso y tres por el ejecutivo, nombrados por cinco años. Nuestra política en esos inicios del gobierno del 2021 fue no solamente tener a un presidente del BCR con experiencia sino también a un buen directorio, y por eso nombramos a Germán Alarco, Roxana Barrantes y José Távara, tres economistas de trayectoria académica destacada y con experiencia en la gestión pública de alto nivel. Alarco acaba de publicar un importante libro sobre los bancos centrales en Latinoamérica.
La izquierda ya había tenido un rol directivo en el BCR antes, asegurando el control de la inflación. En el periodo 2001-2006 Oscar Dancourt, un destacado macroeconomista de izquierda, fue director y luego ejerció la presidencia del BCR. Bajo su dirección el BCR estableció la política monetaria modernizada acorde a las mejores prácticas internacionales que se ha mantenido las últimas dos décadas, con metas explícitas de inflación, usando la tasa de interés de referencia como principal instrumento de política y acumulando reservas internacionales. También evitó una disparada del dólar cuando en la cercanía de las elecciones del 2006 los financistas internacionales y millonarios nacionales retiraron capitales porque se pusieron nerviosos – hoy sabemos sin sustento real – ante la posibilidad que Ollanta Humala ganara la presidencia.
Los bancos centrales deben estar exentos de presiones del ejecutivo y de los partidos políticos. Durante mi gestión como ministro eso fue escrupulosamente respetado. Pero la derecha no ha tenido el mismo comportamiento. Cuando Oscar Dancourt presidía el banco central, y lo hacía estupendamente manteniendo la inflación controlada, desde el congreso la derecha y el fujimorismo intentaron remover al directorio del BCR presentando proyectos de ley en ese sentido y desatando una ofensiva mediática. No logró su objetivo ya que la constitución sólo permite remover a los directores del BCR por “falta grave” y no había forma de sustentar tal cargo, pero lograron impedir políticas orientadas a desdolarizar la economía.
Ha habido antecedentes más graves de intervención fujimorista violentando la autonomía del BCR. Cuando Alberto Fujimori dio el autogolpe del 5 de abril de 1992, el banco central fue una de las instituciones que sometió bajo su poder. Los primeros días después del golpe varios tanques rodeaban al BCR y no permitían que nadie ingresara, lo recuerdo bien porque entre 1984 y 1999 yo trabajé como profesional en el BCR. Fujimori sacó al entonces presidente del BCR Jorge Chávez Álvarez e impuso a otro en el cargo. Casi toda esa década me mantuve trabajando en el BCR, y cuando haciendo uso de mi libertad de expresión escribí artículos que contenían críticas a la política económica, aunque no se referían al banco, me impidieron seguir haciéndolo. Coactaron mi libertad de expresión. Mi respuesta fue usar el seudónimo de ´Juan Robles´, con el que todos los meses publicaba en la revista “Actualidad Económica”.
Keiko Fujimori ha seguido interviniendo políticamente en el BCR estos últimos años. Cuando ella logró tener la mayoría del congreso el 2016, su bancada nombró como directores del BCR a Rafael Rey, que había sido su candidato a vicepresidente anteriormente y que no es economista ni tiene ningún conocimiento sobre política macroeconómica o monetaria. También nombró como otro director del BCR a José Chlimper, tampoco economista ni conocedor del tema, pero que igual que Rey fue su candidato a vicepresidente, secretario general de Fuerza Popular y jefe de su campaña del 2016. En su práctica política Keiko lo que ha hecho es promover sus intereses propios y partidarios antes que asegurar en el BCR un directorio capaz y plenamente autónomo.
En los últimos años quienes han atacado ferozmente la autonomía de los bancos centrales a nivel internacional no ha sido la izquierda, ha sido la ultraderecha internacional con quienes Keiko y Porky han estrechado lazos. Javier Milei en Argentina hizo campaña por desaparecer al banco central argentino, y aunque había defendido esa idea por varios años, esa idea es tan ridícula que tuvo que dejarla de lado apenas llegó al poder. En Estados Unidos el presidente Trump ha lanzado un ataque frontal a la independencia del BCR gringo, la llamada Reserva Federal, con cargos tan absurdos contra su presidente Jerome Powell que hasta los senadores de su propio partido lo han rechazado.
Mantener un BCR autónomo, como ha declarado Roberto Sánchez, es muy importante. Eso no implica dejar de deliberar democráticamente sobre la política económica. Este año vivimos un salto inflacionario frente al cual la respuesta debe venir de la política fiscal y el fondo de estabilización de precios de los combustibles, pero hasta ahora se prefiere gastar una millonada en F-16 que defender la economía nacional. Las elecciones deben servir para contrastar propuestas apuntando a un progreso económico que llegue realmente a todos los rincones del país, avance en nuestros problemas sociales y oportunidades para la juventud. Todos los ciudadanos debemos participar en las decisiones fundamentales del país y las políticas económicas no son una excepción.
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