CAMBIOS PARA QUE NADA IMPORTANTE CAMBIE

“Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie” es una frase famosa para situaciones donde la concentración de la riqueza y el poder siguen predominando con cambios superficiales que solo maquillan esa realidad. Proviene de una novela de Lampedusa titulada precisamente “El Gatopardo”. La actual situación de nuestro país tiene mucho de eso: en los diez meses que van de octubre del 2025 a julio de 2026 habremos tenido – por lo menos – cuatro presidentes. «¿Y ahora qué pasará? ¡Bah! Negociaciones interrumpidas por disparos inofensivos, y después todo volverá a ser como antes, a pesar de que todo haya cambiado”, en la narrativa de Lampedusa.
En nuestro Perú, habiendo tenido ocho presidentes en ocho años, una cuestión esencial se mantiene: la tremenda desigualdad económica y social, sostenida por las políticas impuestas hace más de treinta años por Alberto Fujimori. Denisse Mirelles, la nueva premier, iba a seguir como ministra de economía con De Soto. Estaba con Jerí pero antes fue viceministra de Boluarte con un ministro (Salardi) que ahora es el jefe de plan de gobierno de Acuña. Está empeñada en destrozar Petroperú para una privatización a la mala. Otro ministro de economía de Dina Boluarte hoy es candidato por el fujimorismo y un tercero es el vocero económico de Porky. No podría estar más claro que hay continuismo en la política económica y que esta ha sido digitada directamente por Keiko, Porky y Acuña y sostenida por los demás mafiosos del Congreso, Cerrón incluido.
Las empresas extractivas de la minería y el petróleo siguen teniendo ganancias excepcionales y la policía de su lado metiendo bala cuando alguna comunidad cercana protesta por sus derechos y el ambiente. PPK les favoreció con una devolución acelerada de impuestos que sigue en pie y este congreso bloqueó nuestra propuesta de que contribuyan de manera justa al desarrollo nacional. Las exoneraciones de impuestos a las agroexportadoras que estableció Alberto Fujimori se prorrogaron una y otra vez por veinte años y han regresado gracias a un “regalito” del gobierno de 20 mil millones de soles, mientras sus trabajadores ganan menos de mil 500 soles mensuales. Por su parte, las AFPs siguen cobrando comisiones abusivas todos los meses con millones de trabajadores encadenados a ellas. El oligopolio bancario sigue pagando ridiculeces por nuestras cuentas de ahorro mientras cobra intereses de 40 por ciento anual a las pequeñas y microempresas, priorizando créditos más baratos a las grandes corporaciones. Las constructoras peruanas cuyos actos de corrupción se descubrieron gracias a las confesiones de Odebrecht, se cambiaron de nombre y siguen ganando obras millonarias, sin que ninguno de esos empresarios esté en la cárcel. Los monopolios y oligopolios abusan de los consumidores en las medicinas, el aceite, la leche, las cervezas y muchos otros productos. El trabajador que quiere organizarse y reclamar por un salario más justo o seguridad en el trabajo es botado sin más, impidiéndoles que defiendan sus derechos básicos, una razón poderosa por la que una de cada seis trabajadoras formales en Perú ha sufrido acoso sexual. El 50 por ciento más pobre, 16 millones de peruanos, sumando todos sus ingresos no alcanzan ni a la tercera parte de lo que se lleva el 1 por ciento más rico. Nada de esto ha cambiado ni cambiará con Balcázar y Miralles.
Junto a este orden extremadamente injusto hay también mucha informalidad. Un estado orientado a defender los privilegios de los poderosos y las superganancias de los grandes conglomerados, deja abandonado al resto. Es ahí donde el desgobierno ha crecido. La minería ilegal se ha desbordado. Las bandas de extorsionadores asesinan con mayor violencia e impunidad. El caos del transporte urbano ha crecido año tras año, por lo que los limeños perdemos cada año el equivalente a 198 horas ¡bravo por la eficiencia de Porky! El comercio callejero se ha desbordado en el centro de Lima ¡gracias Porky por tu genial aporte! La salud pública se ha deteriorado severamente, gracias a un presupuesto escaso y una gestión pésima por parte de los ministros y presidentes de EsSalud impuestos por Acuña. La alimentación escolar ha cambiado de nombre muchas veces pero no ha dejado de enfermar a los niños con comida contaminada. En estos últimos años, la informalidad, ilegalidad y abandono de la salud, las infancias y la protección social ha crecido, de la mano del caos, corrupción y sinvergüencería de este congreso #PorEstosNo.
En lo que respecta al cuidado de los bienes públicos, la seguridad ciudadana, el resguardo del ambiente, el transporte público, la salud y la educación, vamos como el cangrejo. Hay un desgobierno que deteriora nuestra situación social. No debemos perder de vista, sin embargo, que en este río revuelto hay ganancia de pescadores. Las grandes mineras de cobre y oro este año se llevarán ingresos extraordinarios por 75 mil millones de soles. Las trasnacionales, de acuerdo a la información oficial del BCR, han multiplicado sus ganancias por 2.5 entre 2019 y 2025; este año se quedaron con 92 mil millones de soles, más que lo que se destina a la salud y educación pública para millones de peruanos. Pero Trump quiere más y este gobierno sigue con el canciller Hugo de Zela cuya política es darles a los gringos todo lo que piden.
Hace falta un nuevo orden. La política nacional ha generado cada vez más desgobierno en los últimos años, pero mientras las mayorías sufren, la concentración de poder económico aumenta y los altísimos precios del cobre y el oro les otorgan ganancias enormes. Este poder oligárquico se ha reforzado gracias a Keiko y Cerrón, Porky y Acuña, Boluarte, Jerí y ahora Balcázar. Necesitamos un nuevo orden superando el desgobierno y la corrupción, y también la extrema desigualdad y acumulación del poder económico.
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