
López-Aliaga invierte mucho en redes para crear la imagen de que “hace obras viales”, con un equipo masivo de trolls y pagando fuerte a Facebook, Google, Instagram y TikTok. Mientras tanto el transporte en Lima no ha mejorada nada. Todos los que vivimos en esta ciudad sabemos eso. Porky intenta que veamos apenas una imagen y perdamos de vista toda la escena completa. Diría que busca centrar nuestra mirada sólo en el árbol y no en el bosque, si no fuera porque una de sus acciones es precisamente eliminar áreas verdes y tirar árboles abajo. No debemos dejarnos engañar, hay que evaluar lo hecho en el transporte urbano de forma comprehensiva.
Empecemos por las vías urbanas, ya que es ahí donde el “hace obras” centra su campaña. Pero las obras se están haciendo mal, sin planificación y sin transparencia. La improvisación ha ocasionado ya varios atropellamientos y al menos una muerte. Su intento de iniciar el “viaducto de Javier Prado” generó una congestión del carajo al punto que tuvieron que suspender la obra, pero no ha sido un hecho aislado, pasa cotidianamente que una avenida está interrumpida generando un atoro espantoso ¿si el objetivo es mejorar el tránsito y para eso se anuncian gastos de cientos de millones de soles, no debiera López-Aliaga empezar por no jodernos la vida en las calles de nuestra ciudad? Ya sean obras públicas o enormes camiones parados frente a un edificio en construcción, ¿no es algo elemental que eviten las horas de punta y tengan buenos planes de desvío?
Algunas de las obras anunciadas no resolverán nada, luego de muchos meses de someternos a tortura diaria. El caso de los viaductos de Javier Prado, que se cruzan totalmente con una línea de metro planificada desde hace tiempo, es evidente. Es como si se repitiera una de las barbaridades idiotas más increíbles de nuestro abatido país, la de la línea 2 del Metro que carece de una estación de cruce con la Línea 1 y termina en un “terminal aeropuerto” donde ya no está el aeropuerto. Además, esos pedazos de vía van a significar simplemente que se generará un atracón en un cuello de botella unas cuadras más allá.
Es importante además ver la situación de las calles limeñas un poco más integralmente. Un asunto clave es el mantenimiento de las pistas, ya que estas se han llenado de huecos y baches, afectando incluso vías principales, sin una respuesta del municipio dirigido por López-Aliaga. Par las calles urbanas el mantenimiento rutinario o preventivo con sellado de fisuras y bacheo reduce hasta en 3 a 5 veces los costos futuros si se hace a tiempo; el mantenimiento periódico con recapeado delgado y bacheo profundo localizado es también muy eficiente. Pero nuestros alcaldes suelen esperar a que las pistas estén llenas de huecos grandes, lo que termina exigiendo fresado y nueva carpeta asfáltica a un costo mucho mayor, además de todos los meses que los ciudadanos sufrimos tránsito más lento y mayor deterioro de nuestros vehículos. Otro asunto clave en el pésimo transporte urbano son los semáforos, que en Lima y todo el Perú son del siglo pasado, cada uno por su cuenta, mientras hoy los sistemas de información y la Inteligencia Artificial pueden hacer que sistemas de semaforización sean muchísimo más eficientes. La municipalidad de Lima tiene un préstamo del Banco Mundial por 150 millones de dólares orientado a esta semaforización y otras medidas recomendadas internacionalmente para mejorar el transporte; esos fondos los programamos en el MEF desde el 2021 pero López-Aliaga no ha ejecutado prácticamente nada, y se nota.
¿Por qué en el transporte no se hace lo que es mejor y más barato? Un asunto clave es que la corrupción y sobrecostos que pueden robarnos son mucho mayores en una obra como el viaducto de Javier Prado, que hoy dicen costará 500 millones, pero toda nuestra experiencia dice que costará el doble, que en un contrato de semaforización inteligente supervisado por el Banco Mundial que con el mismo monto y sin sobrecostos lograría mucho mejores resultados.
Aún así, un puente o alguna pista generan expectativa en determinados sectores de la población, cansados de que el gobierno agreda a gente que trata de sobrevivir y en otros asuntos sea un inútil completo. Pero demos una mirada más amplia: ¿estamos pudiendo transportarnos de un distrito a otro más rápido y en mejores condiciones que el 2021? ¿no está la reforma del transporte paralizada, con el Metropolitano sin desplegarse y sus líneas totalmente congestionadas? ¿el tránsito no tiene cada vez más atracones y las ciclovías carecen de seguridad? ¿acaso hay menos accidentes que dejan pasajeros y peatones heridos o muertos? La respuesta es No. Para medir el éxito o fracaso de una política de transporte, el punto clave no es que haya una pista más o menos, es que podamos transportarnos con mayor rapidez, confort y seguridad, y nada de eso está pasando.
Enfrentamos estas elecciones con expectativas disminuidas, desengañados de un gobierno mafioso y asesino como el de Dina. Jerí y el congreso ultraderechista. Pero no exageremos. López-Aliaga también tiene responsabilidad en la seguridad ciudadana, y aunque esto depende mucho de la policía, recordemos que durante estos tres años Renovación Popular dio sustento al gobierno de Dina Boluarte a cambio de que le permitieran gastar sin control, incurriendo en un gran déficit y endeudamiento. Si pudo hacer eso, es evidente que también pudo usar su poder para promover acciones y estrategias que defiendan a los limeños de las bandas de extorsionadores y sicarios. Tres años después de su elección y pudiendo gastar sin límites, nuestra ciudad capital no está mejor, sino peor. ¿Eso queremos para los próximos cinco años de gobierno nacional?
PD: AÑADO ACÁ UNAS CIFRAS SOBRE EL TRANSPORTE EN LIMA:
1. Congestión extremadamente alta
- Lima está entre las ciudades con peor tráfico del mundo, con velocidades promedio en hora punta de apenas 11 km/h (muy por debajo de otras capitales como Ciudad de México o Bogotá).
- Según TomTom Traffic Index 2025, la congestión promedio es alta, con tiempos de viaje más largos y velocidades bajas incluso en avenidas principales.
🕐 2. Tiempo perdido en el tráfico
- Las personas en Lima y Callao pierden en promedio 198 horas al año atrapadas en su tránsito (equivale a más de 8 días completos).
- Esto significa cientos de horas que no se usan para trabajo, familia o descanso, afectando vida y productividad.
💸 3. Costos económicos gigantes
- La congestión genera pérdidas que superan los S/ 27,691 millones anuales en Lima y Callao (≈2,6 % del PBI peruano).
- De ese total, S/ 4,556 millones se pierden solo en combustible desperdiciado por el tráfico.
🚌 4. Transporte masivo infrautilizado
- Solo 7 % de los viajes diarios en Lima se hace mediante sistemas de transporte público masivo como el Metropolitano, corredores o el metro, mientras que el 81 % usa transporte motorizado individual o informal.
📉 5. Rendimiento de la movilidad urbana
- En rankings globales de movilidad y transporte, Lima está en una posición baja (por ejemplo, posición 150 global con bajo rendimiento incluyendo movilidad y transporte).
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